Segunda mirada- Jhon Steven Ramirez

 Segunda mirada

¿Cuentos tradicionales?  No gracias, siempre soy el malo o cuanto menos estoy siendo juzgado, dijo el lobo cansado de estar bajo esa mirada.

Más bien empecemos esta historia de una manera diferente, diremos que el lobo es muy inteligente, siempre trabaja en equipo y es muy analítico.

Un día caminado por su hábitat vio una casa que tenía aspecto de abandono, el lobo entro y se llevó una gran sorpresa al verla por dentro, gracias a su olfato tan agudo encontró comida, muchas tiras de carne secas, pensó si comer o no, y decidió comerlas ya que tenía mucha hambre, la malo de eso era que las tiras de carne secas estaban en el lugar más alto de la cocina y ni saltando las alcanzaba. Junto a él había una silla, tampoco tenía buen aspecto, quiso subirse pero le daba temor que se quebrara y lastimara, dijo, ¡que objeto inútil, si no sirve a la basura! No había nada más que lo pudiera ayudar con la misión de las tiras de carne. Pasaron unos 20 minutos  y acosado por el hambre tomo la decisión de subirse en la silla y para sorpresa de él mismo, la silla aguanto su peso ayudándolo a alcanzarlas y poder comer un poco.

Pensó exactamente lo mismo que, por ser lobo era malo y gracias a lo sucedido  dijo: ningún objeto, animal o persona merecen ser juzgados en la primera impresión.

¡DALES LA OPORTUNIDAD DE LA SEGUNDA MIRADA!

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