LA PRISA

 

Vivía entre el ímpetu y el remordimiento, entre seguir o dejarlo todo. Durante años tasqué el freno y había que andar casi a tientas. El camino era largo; los pensamientos, confusos. Sentía el corazón oprimido. Lo más extraño era que estaba atado a mí mismo y por mí mismo. No me podía desprender de mí, pero tampoco podía estar en mí. Si la espuela me incitaba, el freno me retenía.

 

Recluido en mí, incapaz de hacer cualquier gesto sin recibir un golpe, me extendía a lo largo de mi ser, entre el miedo y la fiebre. Así viví años. Mi vientre era un pedazo de carne roja picada y molida; mi hocico, un gesto petrificado. Mis pelos crecieron tanto que pronto quedé sepultado entre la maleza. La transformación que estaba ocurriendo en mí, también ocurría por fuera de mi hábitat; aquel futuro en el cual se empezaba a percibir algo artificial en nosotros, los animales cercanos al hombre, con un toque de ciencia ficción que, sin duda, era perturbador.

 

Mi compañera, la mosca, estaba igual, atrapada y vacía, pero guardaba la esperanza de que todo se calmara, cuando los perturbadores momentos y los pensamientos confusos nos dejaran salir de aquella maleza que nos sepultaba. Recuerdo mis amistades. Recuerdo todo, lo veo todo y a todos. Ya sé que es inmortal y que, si somos algo, somos esperanza. Atravesemos paredes y caminos, todas las heridas se abrirán, la vida será un cuchillo en contra de nosotros. 

 

En la confusión que vendrá, no importa el dolor sino el miedo y la zozobra. Hablo de aquello que hará parte de nosotros, en lo que nos habremos convertido; de ese cataclismo social inevitable que poco a poco se apoderó de lo que éramos y seremos; abatidos, derribándonos en el dolor y sin ilusión alguna… como el hombre, que  agobiado y desolado por su transformación, sigue en la búsqueda de ese paraíso perdido, desde aquel fatídico hecho que dejó este lugar sin anhelo; por eso, día a día, lucho con constancia para recuperar lo que fue y será. 


Viviana Sánchez Osorio 

Ilustración: Sara Giraldo Jaramillo (13 años).



             

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