Creación creativa

 

Las voces, de los niños, niñas y adolescentes.

                                 UN SUEÑO CAMPESTRE.

Susana es una niña de 10 años que vive con sus abuelos maternos en una vereda, ya que su madre vive en la ciudad y lleva la obligación de la casa. Se levanta a las cinco de la mañana para ayudar con el desayuno, ordeñar las vacas y cuidar las gallinas antes de irse a estudiar. Su escuela queda a 20 minutos, por lo que sale de su casa con 30 minutos de anticipación, puesto que antes de empezar las clases debe cambiar sus botas llenas de lodo por los zapatos del uniforme.

Ella esta en quinto grado y le encanta cuando su maestra inicia las clases porque piensa que cada día aprende algo nuevo, admira a su maestra por la dedicación a sus estudiantes, ya que debe enseñar a varios grados. Susana disfruta como un ave libre de su recreo, porque puede compartir y jugar con sus compañeros, puesto que en casa no tiene con quien jugar, el vecino mas cercano vive a 30 minutos de su casa y mientras hace el recorrido puede perder tiempo para realizar sus deberes. También le gusta de su escuela, las actividades de danza, arte y música que cada semana desarrollan los promotores de la alcaldía, pero se interesa mas por el arte.

Por otro lado, algunos de sus compañeros constantemente la molestan diciéndole que es una niña desagradable, dado a que vive entre los animales que debe cuidar, le gritan que el olor de las vacas y caballos esta impregnado en sus prendas y como si fuera poco, que es muy extraña, pues no juega con niños sino con las gallinas y las cabras. A pesar de todas las burlas mal intencionadas, ella demuestra que lo que dicen no la afecta en su estado de ánimo, dice que no se avergüenza del lugar donde vive y que así es feliz, sin embargo, lo que la pone triste es no poder estar con su madre, espera con gran deseo las vacaciones para verla y compartir tiempo con ella. Además, es muy feliz con el buen trato, cariño y apoyo que le brindan sus abuelos.  

Al terminar las clases, muy apurada se dirige a casa, pues los caminos son muy solos y sus abuelos no pueden ir por ella a la escuela. Después de almorzar, organiza cocina y realiza las tareas, luego a las cuatro de la tarde se dirige al potrero para llevar a las cabras a su corral y también separar a los terneros de las vacas, porque si no lo hace, al día siguiente no habría suficiente leche.

En la noche, es costumbre que su abuelo cuente historias no muy usuales para un niño, tanto que en una noche de invierno relato el día en que tuvo que huir de la finca que tenía en otra vereda, a causa de personas que intentaron asesinarlo, debido a que no quiso vender sus tierras. Con gran aflicción abandonó su finca vendiéndola por unos cuantos pesos. Este tipo de historias desconciertan a esta niña soñadora, por lo tanto, es usual que cada día les recuerde a sus abuelos que hace el mayor esfuerzo para cumplir con sus deberes tanto escolares como del hogar. Desea graduarse de primaria, para aventurarse en el mundo del bachillerato y finalmente cumplir la meta de obtener una beca, así como un cupo en la universidad, esto con la intención de ser una gran maestra y sacar adelante tanto a su madre como a sus abuelos. 

"Los días de mi infancia transcurrieron de asombro en asombro, de revelación en revelación. Nací en un medio rural y crecí frente a un horizonte de válidos y relinchos."

                                        Héctor Roberto Atahualpa                                                Yupanqui


Elaborado por Daniela Marulanda


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